Fundación Vivienda Popular promueve la autogestión

A casi medio siglo de su creación, la fundación vivienda popular dedica sus mayores esfuerzos a fomentar conciencia comunitaria, sentido de pertenencia y liderazgo entre los miembros de las comunidades

El Nacional

El interés constante de Eugenio Mendoza Goiticoa en que todos tuviesen un techo propio desbordó el ámbito de sus empresas y sus trabajadores, expandiéndose a todo el país con la creación de la Fundación Vivienda Popular, en octubre de 1958.

La caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ocurrida en enero de ese año, y el Plan de Emergencia decretado por la Junta de Gobierno, presidida por el Contralmirante Wolfang Larrazábal Ugueto, sacudieron al país y dispararon la migración del campo hacia Caracas y otras grandes ciudades, agravando el déficit de vivienda para las clases más desasistidas.

Entonces, Eugenio Mendoza le propone a un centenar de amigos, empresarios e instituciones crear la Fundación Vivienda Popular, orientada a "...contribuira solucionar la carencia de vivienda y a mejorar el hábitat en comunidades de escasos recursos económicos, estimulando la autogestión, mediante la capacitación".

Como en todo lo que emprende, Mendoza se dedica a estudiar minuciosamente todos y cada uno de los detalles del proyecto: la obtención de terrenos, la urbanización con todos los servicios públicos, el financiamiento, las tasas de interés, el seguro para proteger el crédito.

Aporta cinco millones de bolívares (que equivaldrían hoy a dos mil quinientos millones), reúne otros ocho millones (cuatro mil millones de bolívares), y se comienzan a construir las primeras casas de bajo costo, tarea que en ese momento únicamente realizaba el estatal Banco Obrero.

El Banco Hipotecario de la Vivienda Popular Esas primeras viviendas, levantadas en Tejerías, Estado Aragua, tuvieron tal éxito por la calidad de la construcción y las facilidades de financiamiento, que llovieron las solicitudes.

Sin embargo, el aporte inicial de trece millones de bolívares y un crédito otorgado por el Fondo de Préstamos para el Desarrollo, de los Estados Unidos, resultaban insuficientes pues se necesitaban 10, 20 años para recuperarlos, por lo que surge la necesidad de buscar una vía de financiamiento estable.

Es así como Mendoza consulta, estudia y decide que la Fundación cuente con su propio banco hipotecario. Resuelto el problema del financiamiento, se presentó otro reto: crear sistemas que permitan reducir los costos de construcción, buscando el campo de la prefabricación que era una novedad en ese momento.

Para ello, en 1966 se constituye la empresa filial Viviendas Populares S.A. (VIPOSA) con la misión de producir componentes industrializados de concreto para la construcción, con especial énfasis en las soluciones de viviendas de bajo costo.

Luego, en 1989 se crea otra filial, URBOSA, promotora y constructora de viviendas para asumir el rol que desde 1958 venía desempeñando la Fundación Vivienda Popular, además de promover y gerenciar proyectos de vivienda, parcelas con servicios y obras civiles con fines sociales y comerciales.

Más recientemente, en alianza con anteriores trabajadores de VIPOSA se crea Productos Derivados de Concreto, C.A. (PRODECON) para la fabricación, comercialización y venta de los productos VIPOSA.

Autogestión de las comunidades Paralelamente, la Fundación Vivienda Popular adelanta programas y actividades de investigación, capacitación y formación a organizaciones comunitarias, técnicos y profesionales, promoviendo la transmisión de conocimientos y experiencia en el área de la vivienda.

Estos programas abarcan mejoramiento y construcción de viviendas, habilitación de barrios, asistenciatécnica integral y el programa Hábitat Sano.

¿Cómo funcionan? A través de las Asociaciones Civiles de Vivienda (ASOVIV) se busca desarrollar conciencia comunitaria, sentido de pertenencia y liderazgo entre los miembros de las comunidades. La asistencia integral a una ASOVIV contempla los aspectos administrativo-financiero, legal, técnico-construcción y socio-organizativo para manejar líneas de crédito otorgadas por la Fundación en condiciones muy ventajosas.

También cuenta con el programa Microcréditos Individuales para Viviendas (MICROVIV), a través del cual se otorgan préstamos y se brinda asistencia técnica para el mejoramiento o ampliación de viviendas, o para destinarlo a capital de trabajo en microempresas de la construcción.