Ojo de Agua vive sobre una bomba

En las noches se prende fuego a los hoyos por donde escapa el gas metano, que se encuentran a las puertas y dentro de las viviendas. Son hornillas en pleno piso (Paulo Pérez Zambrano)

Damnificados presionan por una respuesta inmediata de las autoridades

Pilar Díaz

Los pisos de las casas de Ojo de Agua presentan unas grandes grietas por donde se escapa el gas metano, producto de los desechos que se encuentran enterrados en el sector.

En las noches los vecinos encienden "los mecheros" para quemar un poco de gas, pues "no es la primera vez que en un rancho se prende fuego".

Aseguran que sabían que la zona era un relleno sanitario, pero no sabían el peligro que eso significaba, hasta que empezaron a sufrir las consecuencias.

Cuatro sectores tiene Ojo de Agua y desde el cuarto se puede ver como camiones descargan escombros en las laderas de la carretera vieja Caracas-La Guaira.

Mil trescientas historias

"Yo llegué aquí junto con cuatro familias. Fuimos los primeros, cargaba nada más que un short puesto pues mi casa se cayó en Blandín con el deslave de 1999 y lo perdí todo", aseguró Yorgi Díaz.

Por su parte Néstor Valenzuela asegura que tuvo que invadir, pues vivía alquilado en Baruta y trabajaba en La Guaira. Mientras que a Yamilet Landaeta le "vendieron el terreno y luego desaparecieron los vendedores".

Con las lluvias de febrero de 2005, las autoridades de la Alcaldía de Libertador y del Ministerio de la Vivienda y Hábitat se presentaron en Ojo de Agua y advirtieron que era una zona de peligro. Repartieron los certificados de "papel moneda" y aseguraron que para abril de este año no iba a estar nadie viviendo sobre lo que fue un relleno sanitario.

Ni buen trato ni respuesta

"Está terminando noviembre, tenemos un atraso de seis meses y en Conavi no nos dan una respuesta clara, pura promesa", aseguró Yamilet Landaeta.

Desde el pasado jueves se encuentran a las puertas del Palacio de Miraflores. "El Presidente dijo", indicó Valenzuela, "que ya había dado el dinero para que se pagara los cheques para los oferentes del Plan VIII y Conavi no agiliza el proceso".

Para las 400 familias que están en Carmelitas, la situación se ha tornado difícil pues hasta el trabajo han perdido.

Muchos de ellos han tenido que volver a buscar casa, pues el vendedor se ha cansado de esperar, tras pasar los tres meses reglamentario por la ley.

Los damnificados de Ojo de Agua aseguran que son suficientes como para poder turnarse -durante lo que queda de año- y esperar a las puertas de Miraflores una salida. Pero anhelan que el presidente Chávez les dé una respuesta antes de las elecciones".

"Queremos pasar las navidades en nuestras nuevas viviendas, sin correr riesgo de volar por los aires", dijo Landaeta, quien también se quejó de los malos tratos recibidos en el Consejo Nacional de la Vivienda.